Pasiona y la Llar d’Infants forman en robótica a jóvenes de Camboya

08 Oct 18 NOTICIAS

Camboya sigue siendo un país en reconstrucción y con grandes carencias básicas. A pesar de los recientes esfuerzos del gobierno por mejorar el acceso al sistema educativo, condicionantes como la dispersión geográfica, enfermedades y pobreza reduce drásticamente la inserción escolar. Muchos padres prefieren que sus hijos trabajen a que vayan a la escuela en edades muy tempranas, las horas lectivas anuales no llegan a los mínimos recomendados y el futuro profesional de los jóvenes, su derecho a la educación, se ve truncado. Los últimos datos oficiales (Unicef) sitúan en torno al 56% la tasa de escolarización y la situación se complica aún más dar el salto a la educación superior.

Acabamos de cerrar con éxito rotundo la primera edición de #Tech4Cambodia. Un proyecto de alto impacto educativo puesto en práctica a través de nuestra Fundación [T]echdencias y por el cual 30 alumnos de la ONG Llar d’Infants del Món Cambodja recibieron una formación en robótica, tecnología que nunca antes habían visto. “El resultado ha sido inmejorable” apunta Clara Planet, responsable de Diseño/UX en Pasiona y profesora de Tech4Cambodia. “Se veían incapaces de poder montar un robot y programarlo para que se moviese, pero al final lo consiguieron y fue tan sorprendente como emocionante, tanto para ellos como para los profesores”.

#Tech4Cambodia surge de la intención de suplir la falta de interés y preparación para las carreras tecnológicas en el país asiático. En comunidades rurales como Rohal, donde el acceso a la tecnología es muy limitado, los jóvenes no encuentran ni la motivación ni las herramientas necesarias para acceder a carreras de ingeniería informática, por ejemplo. La formación oficial es insuficiente y su llegada a la universidad, en ocasiones dramática: “deben ‘competir’ con alumnos de la capital y someterse a exámenes muy complejos pero no lo hacen en igualdad de condiciones”, advierte Clara Planet. El proyecto impulsado desde Pasiona trabaja por esa igualdad, dando acceso a la tecnología, formando a los profesores para garantizar la continuidad, y “dotando a los alumnos de las skills necesarias para afrontar su futura carrera profesional y ser dueños de su futuro”, concluye.

Una situación que está cambiando

El déficit del sistema educativo en Camboya es palpable. La media de horas lectivas oficiales ronda las 700 anuales, muy por debajo de las 850-1000 recomendadas, según World Vision International. Esas carencias educativas son suplidas por proyectos como el de la Llar d’Infants del Món Cambodja, que se inició en 2004 como orfanato y llega a la actualidad convertido en un centro que da soporte a más de 400 estudiantes de la comunidad camboyana de Rohal.

El papel de los padres es esencial. “Muchos no ven necesario que (sus hijos) vayan a la escuela, quieren que empiecen a trabajar cuanto antes para ayudar a la economía familiar”. Afortunadamente, la situación va cambiando, explica Àngels Vila, gestora del programa de la Llar d’Infants del Món Cambodja. “Poco a poco van viendo que los hijos de otros padres acaban el bachillerato, continúan estudiando en las grandes ciudades y consiguen un trabajo con el que ayudar a sus familias sin tener que ir a trabajar ilegalmente a Tailandia, que es lo que normalmente hacen los chicos cuando acaban los estudios”, añade. “Es motivador ver cómo una niña de la una familia muy pobre, una vez ha podido acabar sus estudios, puede volver a casa porque, además de ser un ejemplo para los demás, está haciendo crecer su propia comunidad”, apunta por su parte VAN Kimnea, directora del centro.

Desde la Llar, y con la ayuda de su Programa de Voluntariado, acompañan a los menores de Rohal desde el momento de su inserción educativa hasta su formación profesional. Hasta que afrontan un futuro del que por fin son dueños.

 

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